El Bahia Palace es más que una residencia histórica. Es un escaparate de los oficios tradicionales de Marruecos, reunidos en una época en la que los maestros artesanos aún daban forma a los interiores reales con sus propias manos.
Zellij
En todo el palacio, muros y suelos se cubren de zellij: pequeñas baldosas cortadas a mano dispuestas en motivos geométricos. Verdes, azules, ocres y blancos se combinan para crear superficies a la vez matemáticas y orgánicas. Ninguna sala repite exactamente el mismo diseño.
Madera de cedro tallada
El cedro de las montañas del Atlas se talló en puertas, celosías y vigas de techo. Arabescos florales, estrellas y formas caligráficas demuestran la destreza de carpinteros que trabajaban sin herramientas modernas. El aroma del cedro antiguo aún se percibe en varias salas.
Estuco pintado y techos
El estuco se moldeó en frisos y nichos, y luego se pintó con colores vivos. Los techos, en particular, son obras maestras del motivo: capas de ornamentación atraen la mirada hacia arriba y hacen que cada salón se sienta más alto y ceremonial.
Mármol y diseño de patios
Los grandes patios combinan mármol y yeso para reflejar la luz y el calor. Fuentes y plantaciones suavizan las superficies duras, mientras que la simetría da al espacio un ritmo calmado y ordenado, típico de la arquitectura de los palacios marroquíes.
Por qué importa
El Bahia Palace ayuda a los visitantes a comprender cómo el diseño marroquí equilibra lujo y espiritualidad, geometría y naturaleza. Tómate tiempo para observar los detalles: son el verdadero tesoro de la visita.
