El Bahia Palace es lo bastante compacto para explorarlo en una sola visita y lo bastante rico para recompensar una atención pausada. Cada pasillo se abre a color, artesanía y simetría serena. Esto es lo que conviene buscar al llegar.
El gran patio
Empieza en el patio principal, donde el pavimento de mármol, los naranjos y el yeso tallado crean uno de los espacios más fotogénicos del palacio. Se diseñó para recibir a los invitados y mostrar la riqueza de la casa.
Salas de recepción y techos de cedro
Entra en los grandes salones para admirar los techos de cedro pintados con motivos geométricos y florales. Observa cómo el zellij recorre muros y suelos, formando patrones que cambian con la luz a lo largo del día.
El harén y los aposentos privados
La sección del harén revela un lado más íntimo de la vida palaciega. Habitaciones más pequeñas, pasajes en sombra y puertas decoradas muestran cómo se entrelazaban privacidad y belleza en la arquitectura doméstica marroquí.
Jardines y patios menores
Riads más pequeños dentro del complejo ofrecen sombra, fuentes y vegetación. Estos espacios estaban pensados para el descanso y la reflexión, lejos del bullicio de la medina fuera de los muros.
Consejos para el visitante
- Llega temprano para disfrutar del palacio antes de las horas de mayor afluencia.
- Mira hacia arriba: los techos son de los detalles más finos del edificio.
- Lleva calzado cómodo; los suelos son irregulares en algunos tramos.
- Combina tu entrada con un paseo por el barrio del Mellah.
